sábado, 14 de noviembre de 2009

Baby Eistein, o como no hacer de tu bebé un Einstein



Aunque hoy en día se considera al público infantil más como objetivo de mercado que como una semilla del mañana, de vez en cuando alguien rompe una lanza a favor de hacer contenidos de calidad.

Es lo ha ocurrido recientemente con la compañía Baby Einstein, que se enfrenta a una demanda colectiva por prácticas de mercado engañosas. Al parecer los videos no eran tan educativos ni beneficiosos como se pensaba.

Baby Einstein fue fundada en 1997 por Julie Aigner Clark. La idea primordial era hacer contenidos audiovisuales para niños menores de 2 años, sector de mercado no explotado todavía.



En febrero del 2000 vendió un 20% de la compañía a Artisan Entertainment y el resto se lo llevó la Walt Disney Company en noviembre del 2001. Como subsidiaria de Disney su producción se expandió a una línea de libros, juguetes, ropa y otras colecciones de dvd como "Baby Mozart", "Baby Shakespeare" y "Baby Galileo".



La compañía atravesaba una etapa boyante. Según un estudio de 2003, la tercera parte de los bebés estadounidenses de entre seis meses y dos años tenía por lo menos un video de la serie. En enero del 2007, el propio George Bush felicitó a la creadora por su "espíritu emprendedor" en un discurso oficial.



Las dudas sobre la reputación de los videos surgieron en agosto del 2007. El Journal of Pediatrics publicó un estudio realizado por la Universidad de Washington sobre los efectos de la televisión sobre el desarrollo del lenguaje en niños menores de 2 años.



El estudio consistía en una serie de entrevistas telefónicas. En las mismas se reproducía una lista de unas 90 palabras, y se pedía a los padres que indicaran qué palabras entendían los niños y cuales no. También se anotaban otros detalles, como sí los padres leían historias a sus hijos o la cantidad de televisión que veían sus retoños.

Los autores del estudio (Frederick Zimmerman, Dimitri Christakis, y Andrew Meltzoff) concluyeron que la exposición de niños de entre 8 a 16 meses a videos como Baby Einstein o Brainy Baby estaba asociada con peores resultados en un test estandard de desarrollo linguístico. Leer o contar cuentos, sin embargo, parece tener buenos efectos en el aprendizaje del bebé.



Según Frederick Zimmerman:
"Los programas que de verdad son educativos (refiriéndose a "Sesame Street" o su versión india version "Gali Gali Simsim") tienen objetivos claros de aprendizaje. Por ejemplo, si deciden que un segmento del programa debe enseñar la letra J, harán un test con niños para saber si realmente reconocen la letra J. Si no funciona, desecharán el metraje y volverán a empezar"

Con estas pruebas en la mano, la Campaign for a Commercial-Free Childhood (CCFC) protestó ante la Comisión Federal de Comercio contra Baby Einstein, Brainy Baby y la productora Baby First TV, alegando falsa publicidad. La queja no pareció tener demasiada repercusión, por lo que la CCFC se reunió con unos abogados especializados en salud pública, y ahora Disney tiene la obligación de devolver el importe de los videos a aquellos padres que los adquirieron después del 2004.



Sinceramente, la noticia no es una sorpresa. Los valores de producción de los videos son bajísimos ya de entrada. Consisten mayormente en escenas cortas sin conexión ni guión entre ellas. Apenas muestran palabras habladas o escritas y a menudo aparecen conceptos complejos sin explicación, como el recorrido del sol en el cielo o ríos de lava.



Quizás la publicidad no estaba mintiendo del todo: los videos acercan al bebé a Einstein. Pero no al existoso científico de sus años de madurez, sino al Einstein de su etapa escolar, cuando sus padres y profesores pensaban que era retrasado.

MÁS INFORMACIÓN:
Entrada de la wikipedia "Baby Einstein"
Página oficial de Baby Einstein
Percepción y aprendizaje en los bebés (pdf)
Explicación en profundidad del estudio

En este
blog Colin Beavan explica como entretiene a su hija prescindiendo de la TV

1 comentario:

Fa-Kun dijo...

Se ha pasado de tratar a los niños como lelos a considerarlos genios en potencia, saltandose todos los pasos intermedios. Menos mal que siempre nos quedara Barrio Sesamos, donde, hasta donde recuerdo, los niños eramos niños.